Las ceramidas forman parte del 50% de los lípidos presentes en la barrera cutánea por lo que reconstruyen el cemento intercelular, evitando la perdida de agua y reforzando la función protectora natural de la piel. Junto a ellas, los péptidos estimulan la síntesis de colágeno y elastina, promoviendo la regeneración de las pieles sensibles, más propensas a dañarse. Los probióticos equilibran la microbiota reduciendo la inflamación u el enrojecimiento causado por agresores externos. Finalmente, el ácido hialuronato, en diferentes pesos moleculares, proporciona una hidratación profunda y duradera en diferentes capas de la piel.